La CAR identifica a Soacha, Girardot y Zipaquirá como los municipios más afectados por el ruido
La nueva cartilla ABC de Emisión de Ruido y Ruido Ambiental busca orientar a ciudadanos, empresas y autoridades sobre los impactos del ruido, las normas vigentes y las acciones necesarias para prevenir afectaciones a la salud, la convivencia y los ecosistemas.
Foto: Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR).
La CAR identificó 10 municipios con mayores niveles de contaminación por ruido y lanzó una cartilla técnica para orientar controles, sanciones y acciones de prevención. La autoridad advierte que el exceso de decibeles afecta la salud humana, la convivencia ciudadana y el equilibrio de los ecosistemas.
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) presentó la cartilla ABC de Emisión de Ruido y Ruido Ambiental, una herramienta pedagógica diseñada para que ciudadanos, autoridades, empresas e instituciones comprendan el alcance de la contaminación auditiva, conozcan la normativa vigente y cuenten con criterios técnicos para prevenir y controlar esta problemática ambiental.
La publicación busca responder interrogantes frecuentes como cuándo el ruido deja de ser parte de la vida cotidiana para convertirse en un problema ambiental, cuáles son sus efectos sobre la salud y cómo identificar actividades que generan niveles sonoros capaces de afectar a otras personas o al entorno.
Según los registros de la Dirección Técnica Científica y de Modelamiento Ambiental de la CAR, los municipios con mayores índices de contaminación auditiva en la jurisdicción son Soacha, Girardot, Zipaquirá, Chía, Madrid, Mosquera, Funza, Fusagasugá, Facatativá y Cajicá.
Los principales focos de ruido están asociados a establecimientos comerciales y de entretenimiento, como bares y discotecas, además de actividades industriales, obras de construcción y otras fuentes que, dependiendo de su intensidad, frecuencia y duración, pueden generar impactos significativos sobre la calidad de vida de las comunidades.
“El ruido hace parte de nuestra vida diaria, pero cuando supera determinados niveles o se mantiene durante largos periodos puede convertirse en un problema ambiental y afectar la calidad de vida. Con esta cartilla queremos que la ciudadanía tenga información clara para entender el problema y que los diferentes sectores cuenten con herramientas para prevenirlo y manejarlo de manera adecuada”, afirmó Alfred Ballesteros, director general de la CAR.
La entidad explicó que el documento reúne conceptos técnicos, normas, recomendaciones y orientaciones para fortalecer la comprensión de una problemática que trasciende la convivencia ciudadana y se relaciona directamente con la salud pública y la conservación ambiental.
“Más allá de saber cuántos decibeles produce una fuente de ruido, la CAR busca que la ciudadanía pueda entender qué significa la contaminación auditiva, por qué es importante prevenirla y qué podemos hacer desde nuestras actividades diarias para contribuir a reducirla”, agregó Ballesteros.
La socialización de la cartilla inició en Girardot, en la Universidad de Cundinamarca, donde cerca de 30 representantes del sector avícola, instituciones académicas, entidades ambientales, organismos de seguridad, autoridades territoriales y centros de formación conocieron el alcance de la herramienta y las acciones que se promoverán para mejorar la gestión del ruido en los municipios.
Con esta iniciativa, la CAR continúa fortaleciendo sus estrategias de educación y divulgación ambiental, promoviendo el acceso al conocimiento técnico y científico para que los actores territoriales puedan tomar decisiones informadas orientadas a proteger el ambiente y mejorar el bienestar de las comunidades cundinamarquesas.

