Sierra Gorda, en el estado de Querétaro (México), pone en duda la efectividad de la Convención de Minamata sobre el Mercurio Foto: Alejandro Saldivar
Un informe de la Agencia de Investigación Ambiental de Estados Unidos revela un gran negocio de tráfico de mercurio desde México para la producción de oro ilegal en la Amazonía. Entre abril de 2019 y junio de 2025, se estima que se traficaron alrededor de 200 toneladas de mercurio en América Latina, lo que representa el mayor flujo ilegal reportado globalmente. Este informe, titulado “Traficantes no dejan piedra sin remover”, muestra cómo el mercurio se produce en minas de la Reserva de la Biosfera de la UNESCO Sierra Gorda en Querétaro, México, y está vinculado al tráfico de oro y al crimen organizado en México y Colombia.
Julia Urrunaga, Directora de Perú de la EIA Programas de Perú en la Agencia de Investigación Ambiental, explica que México es uno de los pocos países que sigue produciendo mercurio. La investigación rastrea la cadena de suministro desde las minas hasta su tráfico y uso en otros países como Bolivia, Colombia y Perú. Los datos indican que algunas minas están controladas por el Cartel Jalisco Nueva Generación, y que el mercurio fluye hacia minas de oro dominadas por cárteles en esos países. Los cárteles en Colombia manejan rutas de tráfico de mercurio que se utilizan en la minería artesanal en la Amazonía.
Se menciona que, en junio, las autoridades aduaneras peruanas incautaron cerca de 4 toneladas de mercurio proveniente de México, la mayor cantidad reportada en un país amazónico. El tráfico de mercurio está fuertemente vinculado a la minería ilegal en Bolivia, Colombia y Perú. Jimena Nieto, experta en tratados ambientales, subraya la falta de control estatal sobre estos actores ilegales. La creciente demanda de mercurio se ha vuelto crítica, con precios alcanzando 330 dólares por kilogramo, lo que ha impulsado una “fiebre del mercurio” en la región.
El informe indica que para producir un gramo de oro se necesitan entre 1. 5 y 2. 5 gramos de mercurio. Las 200 toneladas de mercurio traficadas han contribuido a la producción de oro valorado en aproximadamente 8 mil millones de dólares. Sin embargo, este proceso es altamente contaminante, ya que el mercurio se libera al medio ambiente y se acumula en el ecosistema, dañando la salud de comunidades locales y ecosistemas únicos.
El comercio ilegal de mercurio ha aumentado especialmente desde la adopción del Convenio de Minamata sobre el Mercurio, que prohíbe o regula el uso de mercurio. Este tratado, que entró en vigor en 2016, busca proteger la salud humana y el medio ambiente de las emisiones de mercurio. Aunque México y Colombia han ratificado el acuerdo, el tráfico ilegal sigue debido a la falta de control efectivo en fronteras, especialmente en áreas amazónicas.
El éxito de las medidas para regular el mercurio depende de la voluntad política y los recursos que los países asignen para implementar sus leyes. En marzo, el PNUMA lanzó una iniciativa para mejorar el control del comercio de mercurio en América Latina, incluyendo acciones en Bolivia, Colombia, Ecuador, Honduras, México y Perú. Las primeras acciones involucran el análisis de las fuentes de suministro de mercurio, con un enfoque en México.
Urrunaga enfatiza la urgencia de cerrar minas en México y asegurar una transición justa para las comunidades afectadas por el mercurio. AARIMO también apoya la idea de acciones más contundentes y rápidas contra el tráfico de mercurio, dada la grave amenaza a la salud y biodiversidad, así como la creciente demanda de oro y uso de mercurio.
