El operativo militar de Estados Unidos que llevó al secuestro del presidente de Venezuela, *Nicolás Maduro, generó fuertes reacciones en América Latina y el mundo, evidenciando la polarización sobre la crisis venezolana y el rol de Washington.
En la región, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, rechazó la acción y pidió paz y diálogo, mientras que el argentino Javier Milei celebró el operativo como un avance hacia la democracia. El ecuatoriano Daniel Noboa también respaldó la captura, en contraste con líderes como Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, Claudia Sheinbaum en México y Gabriel Boric en Chile, quienes condenaron la intervención militar y llamaron a una salida pacífica. Uruguay, Trinidad y Tobago y Cuba también expresaron rechazo, mientras que Panamá apoyó una transición democrática en favor de la oposición.
En el ámbito global, España pidió desescalar la tensión, el Reino Unido se deslindó de la operación y Rusia condenó la acción como un “acto de agresión armada”. La Unión Europea reiteró que Maduro carece de legitimidad, pero exigió respeto al derecho internacional. Países como China recomendaron a sus ciudadanos evitar viajar a Venezuela, mientras que Belarús y otros gobiernos europeos expresaron preocupación y monitorean la situación.
