“Irán marca su línea roja en el estrecho de Ormuz: acceso restringido, tensión militar y control territorial compartido con Omán.”
Teherán marca una línea roja sobre el estrecho de Ormuz
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó en una entrevista con Al Jazeera que solo Irán y Omán decidirán el futuro del estrecho de Ormuz una vez concluya el actual conflicto militar. Según el canciller, esta ruta marítima estratégica debe convertirse en una “vía pacífica”, aunque actualmente permanece cerrada para los barcos de países considerados enemigos de la República Islámica.
Araghchi subrayó que “no podemos permitir que nuestros enemigos utilicen nuestras aguas territoriales para el comercio”, y explicó que el descenso del tráfico marítimo responde tanto a razones de seguridad como al aumento de los costos de seguros. En contraste, embarcaciones de países como India, Pakistán, Turquía y China han recibido autorización para transitar por el estrecho.
Proyecto de ley sobre tarifas de tránsito
Las declaraciones del canciller llegan tras el anuncio de la Comisión de Seguridad del Parlamento iraní, que dio luz verde a un proyecto de ley para imponer peajes en moneda local a las embarcaciones que crucen el estrecho. La iniciativa contempla medidas de seguridad adicionales y cooperación con Omán para establecer un régimen jurídico conjunto. En el texto se excluye explícitamente a barcos de Estados Unidos, Israel y de países que mantienen sanciones unilaterales contra Irán.
Propuestas internacionales
Mientras tanto, medios británicos reportaron que Washington planteó transferir la gestión del estrecho a un consorcio multinacional, con el objetivo de garantizar la libre navegación sin cobros. Otra propuesta, impulsada por Pakistán, Egipto, Turquía y Arabia Saudí, prevé un esquema similar al del canal de Suez, con tarifas de tránsito reguladas.
Bloqueo y tensiones
Tras la agresión estadounidense-israelí, Irán bloqueó casi por completo el estrecho de Ormuz, elevando los precios internacionales del petróleo. La Guardia Revolucionaria reiteró que los barcos de EE.UU. y sus aliados no pueden atravesar la zona. En respuesta, el presidente Donald Trump propuso una coalición naval para escoltar buques, aunque varios países de la OTAN descartaron enviar fuerzas.
Araghchi insistió en que el cierre afecta únicamente a los países enemigos, mientras que aliados como China, Rusia, India, Irak y Pakistán mantienen acceso. El futuro del estrecho, clave para el comercio energético mundial, sigue siendo incierto y dependerá de las decisiones conjuntas de Teherán y Mascate.
