CAR advierte presión hídrica en el río Bogotá por el fenómeno del Niño
Autoridades y comunidad deben anticiparse al fenómeno de El Niño para proteger el recurso hídrico y los ecosistemas. /Fotos: Corporación Autonoma Regional de Cundinamarca – CAR
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca – CAR advirtió que, de cumplirse los pronósticos sobre la llegada del fenómeno de El Niño en junio y su prolongación por cerca de seis meses, la cuenca del río Bogotá sería la más vulnerable a escenarios de desabastecimiento hídrico, pues soporta a más de 12 millones de personas.
🚨 Llamado a la prevención
El director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, pidió a autoridades territoriales, empresas de servicios públicos, industrias, sectores productivos y comunidad en general anticiparse a esta situación:
“No podemos seguir actuando cuando la crisis ya está encima. Eso es gestión reactiva y eso ya fracasó. Es momento de organizarse, articularse y prepararse para el fenómeno de El Niño. Sería irresponsable ignorar lo que se viene”.
📉 Riesgos identificados
- La cuenca del río Bogotá es una de las más presionadas del país por su alta ocupación poblacional.
- Ya se evidencian señales de presión creciente sobre el recurso hídrico y ecosistemas frágiles.
- El Ideam y la NOAA prevén una probabilidad del 62 % de ocurrencia del fenómeno, con intensidad superior a la de 2024 y prolongación hasta finales de 2026.
- Posibles impactos: disminución de lluvias, aumento de temperaturas y mayor riesgo de incendios forestales.
💧 Medidas urgentes
Ballesteros invitó a los sectores productivos a implementar los Planes de Uso Eficiente y Ahorro de Agua – PUEAA, y a las empresas de servicios públicos a activar planes alternos de abastecimiento de agua potable, para evitar situaciones críticas como las vividas en 2024.
🤝 Acciones en curso
La CAR trabaja de manera articulada con la Gobernación de Cundinamarca y aliados internacionales en proyectos como:
- Exploración de pozos profundos.
- Ampliación de la capacidad del embalse del Neusa.
- Recuperación de 330 microcuencas abastecedoras.
- Programas de pago por servicios ambientales (PSA) junto a ONU, Másbosques y WWF.
“Esta no es una alerta más, es una oportunidad para hacer las cosas bien: Monitorear nuestras fuentes hídricas, proteger las coberturas vegetales, activar planes de contingencia y sobre todo articularnos y coordinar decisiones. Si no lo hacemos, el costo lo pagamos todos”, puntualizó el director Alfred Ballesteros.
