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En una COP30 marcada por el protagonismo de Brasil y Colombia, los países de Centroamérica luchan por no quedar al margen de las discusiones clave sobre el clima. Aunque esta edición ha sido presentada como una “cumbre latinoamericana”, las delegaciones centroamericanas advierten que su voz continúa siendo secundaria frente al peso político y económico de las potencias regionales.
Las naciones del istmo buscan posicionarse en el debate global resaltando sus principales desafíos: altos niveles de vulnerabilidad climática, escasos recursos para financiar medidas de adaptación y la necesidad urgente de fortalecer su resiliencia ante eventos extremos cada vez más frecuentes. Mientras las grandes economías marcan la agenda, Centroamérica reclama un espacio propio para defender prioridades que, insisten, no pueden seguir siendo ignoradas.
